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Sumô y Shintô

Supongo que antes de empezar con esta entrada tendría que haber preparado una relativa al sintoísmo, pero de momento me la guardo: es un tema amplio y complejo (y realmente interesante) en el que todavía quiero profundizar.

De una manera algo burda, diría que el Shintô no es una religión (al menos, no es como las religiones “clásicas”) sino una forma de pensar y de ver la vida. Se basa en el respeto hacia la vida y la naturaleza. Los japoneses piensan que hay dioses en todas las cosas: árboles, rocas, animales; y que todo está conectado en armonía.

Es un espíritu que lo impregna todo en Japón, aunque a primera vista (en una visita a Tokio, por ejemplo) no se aprecie fácilmente. Para hacerse a una idea sin necesidad de venir hasta aquí, es muy recomendable echarle un vistazo a las películas de Hayao Miyazaki, principalmente El Viaje de Chihiro y La princesa Mononoke. Mi vecino Totoro es también un buen ejemplo, o en un entorno más de ciencia-ficción, Nausicaa en el Valle del Viento es un compendio de los ideales sintoistas de respeto a la naturaleza.

Algunas formas de honrar y respetar a la naturaleza son los templos: marcados con un gran portal de entrada (torii) suelen estar situados allí donde el entorno natural es especialmente impresionante. Otras, son ceremonias. El sumo es una de ellas.

He de decir que hasta que asistí por primera vez al Kokugikan el pasado día 10, no me había interesado demasiado por el sumo. Había visto algún combate por televisión, y aparte del breve interés en lucha en sí misma, nunca había ido más allá.

Pero, claro está, todo cambia cuando ves el espectáculo en directo.

El sumo es un deporte, pero no sólo eso. Como tal, queda incompleto. Es un deporte, pero también es entretenimiento (que sólo se disfruta plenamente si conocen a los luchadores y a sus trayectorias) y un ofrecimiento a los dioses. Veamos un ejemplo muy claro en un video que grabé el pasado día 10: la entrada del actual Yokozuna, Hakuho, al dohyô (ring).

httpv://www.youtube.com/watch?v=xHGEFzKCGHs

Originalmente, el sumo era una petición a los dioses para conseguir buenas cosechas, y como tal, cada una de las ceremonias tienen relación con este cometido.

El representante de este cometido, el Yokozuna, es elegido de entre los campeones no sólo por ser el mejor luchador de entre sus rivales, sino también por representar el modelo a seguir por el resto en cuanto a actitud, deportividad y respeto a las tradiciones. El Yokozuna es otorgado con el cinturón blanco que se puede observar en el video: representa una enorme nube de la que brotan rayos, llamada a las lluvias.

El ring en si mismo, llamado dohyô, está hecho de un tipo especial de arcilla, y en su interior guarda ofrendas (kombu (un tipo de alga), castañas, arroz, surume (calamar seco) y sal entre otros). Representa, por supuesto, las tierras de cultivo.

Al subir al ring, acompañado del “tsuyuharai” o asistente y del “tachimochi” o portador de la espada, lo primero que hace es dar dos palmadas, para llamar la atención de los dioses. Luego, enseña las palmas para demostrar que no va armado. Se sitúa en el centro del ring y vuelve llamar a los dioses con otras dos palmadas.

Luego realiza el famoso “pateo” del suelo, que tiene una doble función: por un lado, llamar a los dioses de la tierra, y por otro, espantar a los malos espíritus del dohyô. La posición que toma posteriormente, con los dos brazos abiertos, es una postura ofensiva, marcada también por los dos lazos que sujetan el cinturón (existe una posición defensiva, que practicaba el anterior Yokozuna Asashôryû, con uno de los brazos cerca del cuerpo y un solo lazo).

Los combates tienen también un largo ritual, pero está más centrado en ahuyentar a los malos espíritus: se realizan tanto los “pateos” del suelo, como el lanzamiento de sal. La sal es ampliamente utilizada en Japón para espantar malos espíritus: es muy común, por ejemplo, ver platitos con sal a las entradas de las casas o de locales como medida de protección.

Os dejo con un combate del Yokozuna, donde se pueden observar los largos rituales previos, así como la brevedad del combate en si mismo. Fijaos que en los cinturones de los luchadores también hay un adorno: éste representa a la lluvia, frente a los rayos y truenos del cinturón del Yokozuna.

httpv://www.youtube.com/watch?v=dzpZdIGUjwc

Si estáis interesados, todavía hay un montón de curiosidades por contar, así que si queréis una segunda edición, o si tenéis preguntas, dejad un mensajito en los comentarios. ¡Gracias!